MADDI ETXEBERRIA

ANTECEDENTES Y OBRAS
Soy Maddi, nacida en Navarra/ Nafarroa. Tengo contacto con la música desde que nací: mi madre es profesora y locutora y a través de los discos que nos ponían en casa escuchamos música variada. Mis hermanes y yo crecimos escuchando Baby Mozart y Oskorri, bertsos y jazz. Me apuntaron a la escuela de música y a aprender a cantar jotas navarras.
Me interesaba dibujar en los márgenes de mis libros de texto y después de la escuela de música seguí con el conservatorio profesional y superior: con los años me hice reservada y disciplinada y era algo creativo que conocía desde que tenía uso de razón. Acabando con mucho esfuerzo los estudios de música reglada, me sentí en la necesidad de transformar los escritos que llevaba años acumulando en una docena de libretas diferentes mediante el canto, que me salía sobre todo cuando fregaba los platos.
Fueron saliéndome canciones, a ritmo lento y a borbotones, casi siempre dedicadas a alguna persona con quien había tenido una historia romántica. Grabé un disco llamado Amaitasuna en 2024.
A lo largo de los años he ido conociendo gente que me ha mostrado el camino hacia una forma de ver y hacer compasiva, enraizada en el territorio y peleona por aquellas cosas que una ama. En mi caso, estas cosas son la supervivencia de mi idioma madre, el euskera, y la lucha por una vida creativa, vecinal y digna para todes.
Hacer canciones y cantarlas me gustó y me sigue gustando de una manera tierna y suave, huyendo de la cultura de la productividad y de la rapidez. He ido comprándome máquinas de diversa sonoridad para acompañarme al canto, a la guitarra y al violín y actualmente estoy en periodo de parón: no se me ocurre ninguna canción, tengo el cuerpo cansado como para grabar un nuevo disco o dar muchos conciertos seguidos y ando buscando sentir que cada vez que toco es un momento disfrutado y único.
EL PROYECTO EN DO PICHO
Durante su (segunda) breve residencia en Do Picho, Maddi tocará sola, así como con Jolie Holland y Ben Boye. Como dice Maddi, el concierto del 12 de agosto será un momento así: tocar canciones que amo, mías y ajenas, a gente a la que admiro y/o quiero conocer, en un momento mágico y en un lugar bellísimo. Grazas Do Picho y Granxa Maruxa, sempre grazas.”
