JONA ZWIESSLER

ANTECEDENTES
Jona trabaja en la intersección de la escenografía pública, la performance y el sonido. Le interesa especialmente la renegociación del conocimiento y la objetividad que afecta nuestro espacio, tiempo y, por ende, nuestras relaciones sociales. En su práctica, Jona intenta codiseñar situaciones públicas que generen un momento de desconocimiento o desorientación que pueda resultar en renegociación y, a su vez, facilitar la participación. Para él, esto se ha convertido en una forma de dar espacio a las personas y escuchar otras formas de conocimiento.
Desde 2022, Jona colabora con Futurefarmers Collective y ha realizado, entre otros proyectos, para Thyssen-Bornemisza Contemporary, Gluon Art Research y Studio Lungomare.
COLECTIVO FUTUREFARMERS
Futurefarmers es un grupo internacional de profesionales diversos, fundado por Amy Franceschini en San Francisco en 1995 y activo en Gante, Bélgica, desde 2003. Está compuesto por artistas, arquitectos, programadores informáticos, agricultores, escritores y antropólogos que colaboran en diversas constelaciones. Con un enfoque orientado al proceso, Futurefarmers integra materiales y comunidades en situaciones, cultivando así la vida pública en lugares específicos.
PROYECTO DE JONA EN DO PICHO
Jona describe su proyecto de la siguiente manera: «Durante mi estancia en Do Picho, estoy trabajando en un proyecto llamado “Este queso no es una isla”, que comenzó hace un año y que ha sido posible gracias a Concomitentes, una asociación cultural que invitó a Futurefarmers a Galicia. En el proyecto, investigamos junto con un grupo activista local sobre cómo podría ser una protesta más allá de lo humano, cómo el queso refleja el paisaje y por qué deberíamos celebrar el cuidado colectivo públicamente una y otra vez.»
Cuando crezca…
Además del proyecto colectivo, estoy diseñando un fanzine que recopila algunas fotos que tomé en Galicia y en el pequeño pueblo de donde vengo, en el sur de Alemania. En mi adolescencia, perdí la esperanza en ese lugar porque me parecía demasiado estrecho y conservador. Estando en Do Picho y con la gente de esta comunidad, de alguna manera redescubrí lo que también puede ser un lugar rural, lleno de encuentros extraños, mágicos y amorosos. Me dio esperanza y comencé a ver mi pueblo con otra lente, quizás la que tenía de niño, cuando aún escarbaba en los campos y escuchaba atentamente, dejándome encantar. Al superponer fotográficamente estos lugares, quiero comprender más sobre las esperanzas perdidas y cómo recuperarlas.












